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Maule se prepara para los incendios forestales: las cifras de la última temporada y las medidas que aún deben concretarse

  • Jueves 22 de octubre de 2026
  • 16:54 hrs

La temporada 2025-2026 dejó 698 incendios y 11.883 hectáreas afectadas en la región, según el balance difundido por la Delegación Presidencial. Para el nuevo período se anunciaron 400 cupos de trabajo, 23 brigadas y un programa de prevención en las 30 comunas. Una revisión de los antecedentes oficiales muestra los avances informados y la necesidad de conocer cómo se distribuirán efectivamente los recursos antes del verano.

El verano todavía no comienza, la lluvia no cesa, pero la preparación para los incendios forestales ya está en marcha en el Maule.

Durante agosto y septiembre, las autoridades regionales anunciaron nuevas contrataciones, la conformación anticipada de brigadas y trabajos preventivos destinados a reducir la vegetación combustible. Las medidas responden a una amenaza que no se limita a los meses de enero y febrero. Los incendios pueden comenzar antes del período de mayor riesgo y afectar tanto sectores forestales como terrenos agrícolas, localidades rurales y zonas donde las viviendas se encuentran próximas a la vegetación.

El balance difundido por la Delegación Presidencial Regional el 17 de agosto permite dimensionar el desafío: durante la temporada 2025-2026 se registraron 698 incendios vegetacionales y 11.883 hectáreas afectadas en el Maule.

Se trata de un resultado regional acumulado. La cifra, por sí sola, no permite identificar qué comunas concentraron la mayor superficie quemada ni cuáles enfrentaron más emergencias.

Brigadas anunciadas y capacidad efectivamente disponible

En agosto, las autoridades informaron la apertura de 400 cupos laborales para brigadistas, personal de coordinación y analistas de incendios forestales. También anunciaron una planificación que contemplaba 23 brigadas operativas, además de recursos aéreos y trabajo conjunto con los municipios.

Sin embargo, existe una diferencia entre abrir postulaciones, contratar personal y contar con equipos desplegados. Un segundo antecedente permite observar esa transición.

El 15 de septiembre, Corporación Nacional Forestal informó que había adelantado la implementación de brigadas para la temporada 2026-2027. En esa fecha, la institución presentó la base Maqui 6, ubicada en el Cerro de la Virgen de Talca, como parte del despliegue inicial. La comunicación oficial indicó que una brigada ya estaba conformada y otras cuatro se encontraban en proceso de conformación. También se informó la presencia de un primer helicóptero en la región.

Esos antecedentes muestran avances concretos durante septiembre, pero no permiten establecer cuántas brigadas, aeronaves o funcionarios están efectivamente operativos al 22 de octubre. Para responderlo se necesita un balance actualizado de CONAF.

Los cortafuegos y la pregunta por su distribución

La prevención también se desarrolla fuera de las bases de combate. En septiembre, CONAF informó que los trabajos de cortafuegos se habían extendido por 80 kilómetros y que se esperaba duplicar esa intervención mediante un programa de empleo. La medida forma parte de una estrategia más amplia que contempla mantención de terrenos, desmalezado y otras labores de mitigación.

Pero el dato regional abre una pregunta territorial: ¿dónde se ejecutaron esos 80 kilómetros? No es equivalente intervenir un sector próximo a una zona habitada que trabajar en un área alejada de viviendas o infraestructura crítica. La utilidad de cada obra depende de su ubicación, características técnicas y mantenimiento.

La información pública revisada no permite reconstruir la distribución comunal de los cortafuegos anunciados.

Treinta comunas, distintas condiciones de riesgo

CONAF informó que las 30 comunas del Maule fueron consideradas en el trabajo preventivo de la temporada. Sin embargo, la existencia de una planificación regional no significa que todos los municipios enfrenten las mismas condiciones. Las necesidades de localidades costeras, zonas de secano, sectores agrícolas y territorios precordilleranos pueden ser diferentes.

En comunas como Constitución, Chanco, Cauquenes y Hualañé, por ejemplo, corresponde examinar la relación entre asentamientos rurales, vegetación y accesibilidad. En Linares y Parral, también resulta relevante considerar las condiciones de los sectores cordilleranos. Estas diferencias territoriales no constituyen, por sí mismas, una clasificación de riesgo. Para establecer qué comunas presentan mayor exposición se necesitan mapas oficiales, estadísticas históricas y antecedentes sobre población e infraestructura. La experiencia de febrero de 2026 demuestra por qué esa distinción importa.

Durante esa temporada, CONAF informó sobre incendios en sectores cordilleranos de Linares y Parral, donde las condiciones topográficas dificultaban el acceso terrestre de las brigadas.

En el caso del incendio Cajón de Pejerrey, la institución explicó que la topografía impedía incorporar personal por tierra y obligaba a recurrir a medios aéreos. El episodio ilustra cómo las características de cada territorio pueden modificar las estrategias de combate. No demuestra que todas las zonas cordilleranas enfrenten el mismo nivel de riesgo.

Las nuevas restricciones para el uso del fuego

La preparación también considera la regulación de las quemas agrícolas y forestales. CONAF publicó el calendario de quemas silvoagropecuarias 2026-2027, oficializado mediante la Resolución N.º 1148 del 30 de septiembre de 2026. La normativa establece restricciones generales y permite suspender el uso del fuego cuando las condiciones meteorológicas o de seguridad lo ameriten.

En el Maule, el organismo informa que las quemas están prohibidas durante enero y febrero en toda la región. En marzo se prohíben las quemas de tipo forestal y también se establece una prohibición durante fines de semana y festivos.

Existe, además, una condición especial para Talca y Maule: el Plan de Descontaminación Atmosférica contempla restricciones durante todo el año. Por eso, antes de realizar cualquier quema, los propietarios y agricultores deben revisar el calendario aplicable a su comuna y confirmar que no existan suspensiones adicionales.

La prevención que falta medir

La Región del Maule cuenta con anuncios de contratación, despliegue anticipado de brigadas y trabajos preventivos,  antecedentes relevantes, pero todavía no constituyen una evaluación completa de su preparación para la temporada 2026-2027. El siguiente paso es contrastar los recursos comprometidos con aquellos que se encuentran efectivamente disponibles.

También será necesario identificar dónde se realizaron las intervenciones preventivas, qué comunidades participaron en su planificación y cuáles son los mecanismos de coordinación con los municipios.